La tradición de la orfebrería en Yucatán, y especialmente en Mérida, como en el caso de otras artesanías, fue introducida a raíz de la conquista española. Sin embargo, los mayas conocían y usaban piezas de metales preciosos procedentes de otros sitios Mesoamérica. El Estado no cuenta con yacimientos de metales, por lo cual el arte de labrar la plata y el oro se desconocía. Entre los artesanos españoles que llegaron después de la conquista, los plateros y orfebres enseñaron a los artesanos locales diversas técnicas de este arte, entre ellas, el labrado y pulido de instrumentos para su uso litúrgico, la confección de alhajas, el esmaltado, el escarche, el repujado, el grabado, las montaduras de piedras preciosas y la filigrana.

Restaurante en Mérida

Mientras los frailes artesanos se concentraron en la elaboración de objetos para el culto religioso, los artesanos mestizos e indígenas se especializaron en las alhajas, sobre todo realizadas mediante la técnica de filigranas, que al parecer fue introducida en el siglo XIX.

Más que un lujo, la orfebrería y la joyería son para los yucatecos una manifestación más de apego a sus tradiciones, y una muestra de su amor por la belleza que es parte intrínseca de su misma identidad. Sin embargo, es una de las artesanías que, por diversas causas, actualmente sólo se realiza en las ciudades grandes de Yucatán y por un número cada vez menor de joyeros.

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Fuente: Mérida artesanal, Segunda edición 2005.
Ayuntamiento de Mérida