El documento ofrece información nueva, confirma la ya existente en la historiografía y reabre discusiones que se han dado en torno al antiguo edificio y a la sociedad meridana del siglo XVI:

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1.- Confirma de que en 1588 la catedral ya se utilizaba para el culto, pues en el expediente que contiene el croquis se habla de actos litúrgicos como la misa y prácticas religiosas como los homenajes a los muertos.

2.- Confirma que las sepulturas ya se utilizaban, pues en el momento que trata el documento ahí estaban enterrados varios conquistadores, resaltando Hernando de Bracamonte.

3.- Muestra la disposición de las primeras sepulturas y asientos de la catedral con los nombres de los dueños. Los asientos eran literalmente eso, espacios que las élites ocupaban para sentarse en los ritos religiosos, y se hacían sobre la tumba de sus antepasados, por lo que comprar una sepultura aseguraba un lugar en la catedral tanto para vivos como para difuntos.

Este croquis podría ser el más antiguo de una catedral novohispana hallado hasta ahora

4.- Nos muestra gráficamente la posición de los primeros altares de catedral: El altar de Nuestra Señora del lado Izquierdo, el altar mayor en el centro, y el altar en el lado derecho dedicado a San Cristóbal. Estos altares debieron ser de mucha sencillez pues aún no se construían los retablos.

5.- Nos muestra el asiento del gobernador y de los oficiales reales ubicados en el altar mayor, espacios especiales para las autoridades en aquellos tiempos en que la Iglesia y la monarquía eran aliados.

6.- Muestra gráficamente el lugar en donde estuvo el coro del Cabildo catedral, en medio de la nave principal. Es posible que sólo se tratara del espacio con muebles temporales pues no hay registros de la existencia del coro de madera que se construyó posteriormente, aunque se menciona la existencia de la silla o trono episcopal, y junto a ella, el asiento del deán.

7.- Nos muestra el lugar en donde escogió su asiento y sepultura doña Andrea del Castillo, esposa de Francisco de Montejo el Mozo. Era común que las sepulturas fueran familiares encabezadas por un conquistador que de acuerdo a su importancia ocuparía un espacio. Este dato podría abrir nuevas discusiones en torno a la última morada de Montejo el Mozo, pues hacen pensar en la frase de Justo Sierra O’Reilly: “sus restos fueron depositados en la capilla de San Francisco, por no haberse concluido la Catedral, en donde se colocaron más adelante, aunque ya no parece el sitio”.

8.- La repartición de sepulturas se hizo en tiempos de Diego de Landa, cuando aún no se habían construido las bóvedas, y sólo se hallaban en pie las paredes del edificio.

Si bien los datos que ofrece el documento son de gran relevancia para la historia local, es también importante apuntar que este croquis podría ser el más antiguo de una catedral novohispana hallado hasta ahora, y permitirá estudios para la arqueología, la arquitectura, las devociones, las costumbres funerarias hispanas, las prácticas elitistas novohispanas, la religiosidad, la jerarquía eclesiástica, entre muchas otras posibilidades de acercamiento.

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